Quién necesita un aeropuerto cuando tienes a Alejandro Matheu Escamilla, el ilusionista oficial del gasto público en Guatemala, que convirtió Q112.27 millones en un acto digno de aplausos... o investigaciones interminables. La pista de Escuintla quedó ampliada, pero más ampliadas quedaron las redes de contratos y transferencias a empresas donde Matheu es el rey del baile.

La Intendencia de Verificación Especial descubrió que de esos Q112 millones, Q39.1 terminaron bailando en las cuentas personales y de sus empresas Transportes Estratégicos y Supervisión, Construcción y Mantenimiento (SCM), empresas tocadas por la varita mágica que las convierte en bóvedas del dinero público. Un clásico esquema de supuesta “estratificación de fondos”, o en cristiano, lavado de dinero con aroma a bache arreglado.

Desde 2005, Matheu empezó su viaje por el Estado con contratos pequeños, pero agárrate, porque con la bendición de José Luis Benito y en la era Giammattei, incrementó sus negocios a niveles que harían enrojecer cualquier presupuesto público, acumulando casi Q1,000 millones entre 2018 y 2021. Pura magia... pero no para el bolsillo del guatemalteco promedio.

Fuente: La Hora