Cuando el partido más esperado de la jornada prometía iluminar las emociones en Antigua Guatemala, fueron las tinieblas quienes robaron el show, demostrando que hasta la electricidad prefiere tomar vacaciones antes que trabajar en el Pensativo. La luz no llegó a tiempo, pero la paciencia de locales y visitantes quedó a prueba con un retraso de más de una hora que hizo más larga la espera que el mismo juego.

Los equipos calentaban desde las 6:00 PM como ritual previo mientras nadie sospechaba que el escenario se transformaría en una disco de oscuridad. Las torres de iluminación fallaron justamente cuando el reloj marcaba las 7:00 PM, apagando la cancha y sumiendo a todos en una incertidumbre iluminada más por la ansiedad espectador que por focos eléctricos. Así, fans y jugadores tuvieron que esperar a que alguien fuera a buscar la varita mágica para encender las luces.

La falla, según reportes, se originó en un poste exterior al estadio, una víctima más de las eternas batallas contra el suministro eléctrico chapín y sus caprichos, que todos los domingos deciden cuándo y cómo aparecer. El público no solo pudo disfrutar de un partido de fútbol, sino también de un episodio adicional de "espera y no luz", cortesía del torbellino eléctrico que permanece tan impredecible como el marcador final en estos encuentros.

Fuente: Prensa Libre