En Guatemala, el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) ha decidido poner en pausa el siglo XXI y seguir usando una Ley de Transporte de 1946 para enfrentar los modernos jetcar, esas peculiares embarcaciones que ni el más pintado legislador esperaba reguladas... porque simplemente ¡no existen en la ley! Con esta joya legislativa, el lago de Atitlán se convierte no solo en un bello destino turístico, sino en una pista libre de reglas para vehículos acuáticos fantasma.
La desaparición de Jesler Estuardo Palacios, quien se lanzó al lago para recuperar su dron perdido y manejaba un jetcar sin ningún tipo de reglamento que avale su operación, pone en evidencia que el 80% del transporte actual en Guatemala también parece estar navegando en el limbo legal, como ese jetcar que ni siquiera la ley de 1946 pudo prever. Mientras tanto, la ley es tan vieja que ni considera qué hacer si un pasajero decide tirarse al agua y no regresar.
Entre tanto, los héroes modernos —los Bomberos Voluntarios y la División de Hombres Rana— luchan contra la profundidad y la visibilidad de esta joya natural para rescatar lo que puede rescatarse, mientras los legisladores sueñan con actualizar una ley que aparentemente fue escrita para carros y buses, pero no para bicicletas acuáticas ni jetcar. Parece que en Guatemala, lo vintage está de moda, aunque a algunos les pueda costar un buen chapuzón.
Fuente: Prensa Libre