¿Quién necesita invitados reales cuando puedes tener un ejército de influencers que ni siquiera existen? En Coachella 2025, ya no se distingue la selfie de un humano de la foto de un avatar con más filtros que la tarde nublada en Antigua. Los influencers de inteligencia artificial han invadido las redes desmontando la noción de "estar presente" mientras generan más likes que un payaso en feria chapina.
Algunos de estos perfiles, como Ammarathegoat y Grannyspills, que posan con las Kardashians o Bretman Rock, son tan pulidos que parecieran sacados de una fábrica de memes. Lo insólito: no hay pista en Meta ni en Instagram que diga "¡esto es puro AI!" salvo a veces una etiqueta discreta, porque ¿para qué confesar que tu amigo es una creación de bits y bytes? La farsa digital borra la línea entre lo real y lo sintético en un evento conocido por la autenticidad y el desmadre creativo.
Detrás de la proliferación de estos influencers está la poderosa mano del marketing digital que ve en las figuras generadas por IA una manera de controlar la narrativa y el contenido sin el drama de las personalidades reales. En un mundo donde la autenticidad es un valor de marketing más raro que el transporte público puntual en Guatemala, los avatares digitales llegaron para quedarse. Y si se multiplican más que los cables en las oficinas del Congreso, ¡prepárense para una fiesta virtual con más códigos que chiles en los tamales!
Fuente: The Verge