En Guatemala, donde las tablas mágicas aún no venden remedios, la Comisión de Postulación para fiscal general se ha sacado un truco digno de quitarnos el sueño: poner ceros en experiencia a exmagistrados y ajustar notas al capricho como si fuera concurso de memes. Carlos Rivera, exmagistrado de la CSJ, fue el primero en hacer sonar la alarma, o más bien la chicharra de emergencia, al recibir un 26.46 cuando pensaba que estaba en una tómbola legal.
La tabla de gradación, esa herramienta milagrosa que evalúa méritos académicos, profesionales y hasta la ética - llamémosle "proyección humana" porque suena más bonito - se volvió un filtro inflexible: sólo pasan si llegan a 75 puntos, y Rivera con todo su prontuario queda fuera. No contentos con eso, la abogada Verónica Ponce, exfuncionaria de la CICIG, también se queja porque sus 70 puntitos no fueron suficientes para ingresar en la nómina final, y lanza amparos y memoriales como quien reparte volantes en un semáforo.
Mientras tanto, la postuladora avanza con su calificación ajena a reclamos, apuntando a cerrar el jueves con su lista definitiva. Pero en medio de estas decisiones que afectan el destino de quiénes estarán al frente del Ministerio Público, el teatro está servido. La pregunta es si esta comisión está valorando méritos reales o jugando un juego de azar judicial que causa más risa que confianza.
Fuente: Prensa Libre