En Guatemala hay un nuevo deporte nacional en el Congreso: debatir horas a puerta cerrada para no llegar a ninguna parte, especialmente cuando se trata de bajar el precio de la gasolina o el diésel. ¡Eso sí! Entre exonerar impuestos o subsidiar combustibles, la creatividad política chapina no tiene límites para enredar lo simple.

La semana pasada, los jefes de bloque se reunieron para discutir medidas contra el alza de los combustibles y acabaron con una propuesta «híbrida» que justifica pagar un subsidio solo al diésel, y dejar la gasolina casi igual—una genialidad que según ellos bajaría unos quetzales, pero que a la hora de la verdad nadie termina de aprobar porque cada bancada quiere su parte del pastel político.

La herencia del conflicto geopolítico internacional que eleva los precios, sumado a la falta de acuerdos en el Congreso, hace que los guatemaltecos sigan pagando más por galón y esperando que esos políticos nostálgicos del cafetal aprendan que un consenso tardío solo provoca combustibles más caros y ciudadanos más frustrados.

Fuente: Prensa Libre