En Guatemala, el Congreso parece haber activado un nuevo modo: el de pausa eterna, justo cuando el precio del combustible decide que quiere ser más alto que la factura de la luz en EEGSA. Propuestas con subsidios y eliminación de impuestos al diésel y gasolina se quedaron varadas en debates que avanzan menos que un camión sin diésel en la ruta al Pacífico.
Los diputados discutieron eliminar el impuesto a la distribución de petróleo, que financia el mantenimiento de carreteras por medio de Covial, y al mismo tiempo proponen subsidios temporales para apoyar a los consumidores afectados por la subida constante del precio del combustible, que ya ronda los Q43.69 por galón de diésel, pero esas propuestas chocaron contra líneas oficiales y falta de dictámenes técnicos que analizasen bien el impacto fiscal.
Mientras el Congreso se entretiene en su maratón de ``no acuerdos'', el presidente Arévalo recuerda que aunque el Ejecutivo puede tomar medidas, el poder real para exonerar impuestos es un juego de manos en el Legislativo, el mismo que decide si el pueblo puede respirar un poco más barato o seguir pagando precios que se inflaron con el conflicto en Medio Oriente y las leyes internas.
Fuente: Prensa Libre