Dicen que la gasolina está carísima, pero el Congreso chapín decidió que la solución era una fiesta con Q2 mil millones del presupuesto nacional. ¡Nada como darle un manotazo de billete para que el motor social no se apague (aunque la moral sí se haya quedado en neutro)!

Después de tres semanas de supuestos debates técnicos y diplomacia tipo "tómame esta", se aprobó un subsidio que da Q5 por galón de gasolina y Q8 por el diésel, con la promesa de que esta caridad de Estado solo durará dos meses. Mientras tanto, nuestros diputados se paseaban entre bancadas negociando votos más rápido que un litro de gasolina desaparece en un Toyota viejo.

Este fondo de Q2 mil millones, supervisado por la Superintendencia de Finanzas, el Ministerio de Energía, y ese amigo llamado Ministerio de Economía, garantizará que el subsidio llegue al consumidor... o a quien pueda acreditarse como tal. Todo un show político que parece decir: "Aquí el combustible no baja, pero al menos la farra presupuestaria sigue prendida".

Fuente: Prensa Libre