En Izabal no sólo el río parece tener voz y voto, sino también las redes del narcotráfico que ya avisaron que la nueva cárcel de máxima seguridad "El Triunfo" no les hace ni cosquillas, pero sí amenaza con arruinar sus negocios. Tan firme estaba la construcción que un día después los magistrados le pusieron freno con un amparo provisional porque, sorpresa, el terreno puede inundarse y nadie quiere cárceles flotantes.
El presidente Bernardo Arévalo asegura que la cárcel es un "hecho y será una realidad", señalando a los narcos locales como los villanos que intentan detener la obra. Mientras tanto, el Ministerio de la Defensa presume que todo está en regla, con estudios que van del riesgo hasta el apoyo del Ejército de Estados Unidos, porque si algo le pone sabor a esta obra, es la mezcla guatemalteca-estadounidense que garantiza hasta la más mínima piedra en su lugar.
Pero la Sala Mixta de Izabal no cede: la suspensión es por posibles inundaciones en la zona, algo bastante práctico si se piensa que un traslado de presos en medio de una inundación no aparece ni en los planes del gobierno ni en los sueños de los narcotraficantes. Mientras tanto, en la comunidad local, la consulta y el apoyo son mínimos, lo que añade un toque de puro teatro a esta telenovela carcelaria chapina.
Fuente: Prensa Libre