Cuando tu tanque de gasolina parece más un museo de arte contemporáneo que un medio para llegar al trabajo, sabes que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) está en modo creativo: subir los precios parece su nueva obra maestra. La gasolina superó los Q40 por galón y el diésel está haciendo piruetas con aumentos de hasta Q16 en un mes. ¿Será que el combustible viene con champagne incluido?

Los precios no paran de bailar al son del mercado internacional y la geopolítica, especialmente con la tensión en el estrecho de Ormuz, que dicta la melodía de los precios mundiales. En Guatemala, importamos el combustible desde refinerías lejanas, por lo que cada conflicto global se siente en la bomba de la esquina. El MEM sólo informa los números, mientras los consumidores organizan protestas y buscan transporte alternativo para no gastar el sueldo en gasolina.

El MEM asegura que el alza es producto de la oferta y demanda y los ajustes internacionales, pero también hay un guiño local: el cierre del Campo Xan y la falta de inversión en exploración nacional nos tienen comprando siempre fuera, con precios elevados y protestas por doquier. Mientras tanto, la gasolina parece más exclusiva que nunca, y el pueblo chapín sólo espera que esta fiesta de aumentos termine o al menos que no toque el encore.

Fuente: Prensa Libre