En Guatemala ya no solo aumentan los precios, también sube la creatividad para culpar al "misterioso mundo exterior" por el diésel que no baja. Los pilotos de buses organizan caravanas por el costo del combustible, mientras el gobierno observa desde la galería, pasándole la bola al Oriente Medio y otras novelas geopolíticas que, por supuesto, nadie termina de entender bien.

Los buses tomaron la calzada San Juan y la ruta al Atlántico para manifestar, bloqueando calles y calles en la capital, señal clara de que el diésel por encima de Q40 es un botón rojo imposible de ignorar. La Municipalidad de Guatemala reportó el caos vehicular con una precisión casi militar, asegurando que solo usaban el carril derecho para mantener la "normalidad" – porque en Guatemala, un poco de caos siempre es normal.

Mientras tanto, el gobierno de Bernardo Arévalo continúa recibiendo presión tanto interna como del Congreso, sin soluciones mágicas a la vista, excepto nuevos debates y quizás otro concierto en el Parque Central para distraer. Los cierres de calles, las caravanas y las mentiras sobre bloqueos en la USAC solo son capítulos de una saga que parece más una telenovela interminable, donde el combustible es el villano y la ciudadanía la víctima.

Fuente: Prensa Libre