En Guatemala, la inteligencia artificial (IA) llega justo a tiempo para tratar de poner orden en el caos perpetuo de nuestras calles, aunque algunos funcionarios parecen pensar que 'IA' significa 'Increíble Adivinación'. Después de años de promesas de planificación urbana, la máquina viene a salvarnos mientras aquí seguimos suplicando que el tráfico se encargue solo de desaparecer mágicamente.

Según informes recientes, para que la IA funcione como debe, se requiere un ecosistema de alianzas público-privadas, inversión sustancial y coordinación institucional. Lástima que esa fórmula suene más a novela de ficción que a realidad chapina, donde los proyectos quedan en promesas y donde la planificación urbana parece un juego de Monopoly con reglas cambiantes y ningún jugador serio en la mesa.

Mientras tanto, el caos vial aumenta; accidentes y congestión son moneda corriente, y aunque la tecnología puede ofrecer soluciones rápida y eficiente procesando datos al instante, aquí todavía esperamos que el Congreso o el sector privado hagan el menor esfuerzo para financiar o apoyar lo que no sea construir más carreteras inútiles. La verdadera IA que falta es la 'Inteligencia Administrativa' en nuestra burocracia.

Fuente: República GT