En Guatemala, la ley de ciberseguridad parece un virus informático que ni los diputados logran depurar. Entre confusiones y estructuras más enredadas que un cable de Internet en la oficina, la iniciativa 6347 pide un reinicio urgente antes que alguien tenga que aplicar un "Ctrl+Alt+Del" legislativo para evitar bugs legales.

La propuesta, que tiene más de un año en batalla, pretende tipificar delitos desde la falsificación informática hasta el fraude y crear organismos como el CSIRT-GT para cuidar el ciberespacio nacional. Sin embargo, quienes deberían aprobarla, los diputados, encuentran tantas inconsistencias que temen provocar un cortocircuito constitucional si la aprueban tal cual. Las penas van entre 6 y 30 años, pero la ley misma podría estar destinada a un archivo digital olvidado.

En la lista de mejoras, se habla de fortalecer al Ministerio Público, el Organismo Judicial y la PNC, además de alianzas internacionales para cazar ciberdelincuentes globales. Sin embargo, entre tantos ministerios y redes, parece que lo único claro es la confusión, y posiblemente, la necesidad de un buen antivirus político que depure el proyecto antes de que cause más retrasos y molestias que un malware en un sistema operativo chapín.

Fuente: Prensa Libre