Dicen que en Guatemala la cultura está tan segura como un ducto de platanitos en un mercado: nadie sabe cuándo, pero algo raro pasa. Liwy Grazioso, ministra de Cultura y Deportes, decidió abandonar el barco justo cuando el Ministerio Público aceleraba el traslado de más de 280 obras de arte del Museo Nacional, una mudanza que nadie invitó pero que todos comentan.
Graduada en arqueología y experta en estudios mesoamericanos, Liwy tuvo que lidiar con viceministros que probablemente soñaban con dirigir la orquesta sinfónica, mientras enfrentaba la tormenta de allanamientos y cuestionamientos legales que hicieron que su gestión pareciera más un capítulo de telenovela que un plan de rescate cultural. La justificación oficial decía que las obras se estaban "deteriorando", aunque el clima en la sala de prensa indicaba un desgaste mucho mayor.
Para no quedarse atrás en logros, durante su gestión nació la primera Orquesta Sinfónica Regional de Occidente, un intento de descentralizar la cultura, aunque varios rumores apuntan que la verdadera descentralización ocurrió cuando se anunció la renuncia por "razones personales" justo en plena mudanza judicial. Pero como en Guatemala nada es casualidad, habrá que estar atentos a quién se atreve a tomar el sitial dejado por Grazioso, porque el show apenas comienza.
Fuente: Prensa Libre