Si pensabas que la inteligencia artificial iba a venir a salvarnos del trabajo arduo y darnos vida de playa, OpenAI tiene una propuesta para ti: impuestos para las empresas que reemplacen humanos por robots, y usar esa plata para un "fondo de riqueza pública" y una semana laboral de cuatro días. Suena a utopía perfecta... si no fuera por el pequeño detalle del CEO Sam Altman, famoso más por sus cuentos que por sus acciones.
El lunes OpenAI lanzó un documento con estas propuestas mientras justo el New Yorker publicaba un gigantesco reportaje revelando que Altman ha mentido a todo y a todos: desde sus inversionistas hasta los mismos legisladores que quieren controlar la IA. ¿La propuesta? Bueno, dicen que la IA hará tanta plata que puede financiar un país, pero muchos en Washington creen que mientras tanto Altman juega al ratón y gato con la regulación.
Para darle sazón al guiso, el mismo documento propone programas para reentrenar a los trabajadores desplazados y hasta una jornada laboral de cuatro días financiada por los "dividendos de eficiencia". Todo esto financiado por el botín que promete la IA. Pero la realidad es otra: en el mundo real, Altman parece más interesado en cuidar su imperio y usar la burocracia como escudo que en hacer realidad estas promesas democráticas.
Fuente: The Verge