En Guatemala, la nueva técnica policial para resolver crímenes es simple y revolucionaria: si no te agarran en el acto, ni modo que seas culpable, hasta los disparos se vuelven inocentes por arte de magia administrativa.
Así lo explicó la PNC tras las protestas en la Usac, donde un hombre disparó desde un hotel, pero como dicen, no hubo flagrancia ni derecho a captura. Luego, que si el tipo tenía licencia para portar armas y todo en regla, pues "no es una licencia para matar", pero para ellos sí es una licencia para no hacer nada. Los diputados no se quedaron callados, pero la PNC mantiene su postura con el argumento de que no pudieron ingresar a un sitio privado y además la jueza entró por otro lado, como si se tratara de un juego de escondidas.
Durante el operativo, se desplegaron 30 agentes policiacos para evitar violencia en la Usac, pero aparentemente era más fácil cuidar que nadie hiciera justicia por su mano que detener al responsable. El capítulo de la detención oscila entre "ni hubo" y "sí, pero ya lo soltamos", todo salpicado con confusión y excusas legales que dejan más dudas que certezas, mientras la seguridad parece tan efectiva como una cortina de humo.
Fuente: Prensa Libre