Si pensabas que los recesos eran solo para estirar las piernas, la comisión postuladora para fiscal general en Guatemala los está convirtiendo en deporte nacional, con pausas múltiples y debates interminables por un papel certificado que no convence ni al que lo emitió.
En el último día de calificación, la estrella invitada fue la certificación de experiencia profesional de uno de los aspirantes, extendida nada más y nada menos que por un colega abogado, y no por una entidad oficial, lo que desató un dilema digno de novela: ¿esa nota es buena o mala? Claudia Paredes, presidenta de la Corte y de la comisión, sugiere que mejor hacer silencio, tomar un café y priorizar un amparo que podría excluir a los jueces de carrera del proceso, porque nada dice "eficiencia" como detener todo para leer letras pequeñas.
Mientras se batalla con reglas, criterios y la eterna tabla de gradación que parece más complicada que un recibo de EEGSA, la cita para integrar la nómina final sigue en pie, porque acá en Guatemala avanzar lento es casi tradición. Y claro, todo bajo la sabia filosofía de "si no hay consenso, mejor posponemos", porque nadie quiere asumir la responsabilidad de mover las piezas del ajedrez sin antes repartir bocadillos.
Fuente: Prensa Libre