En Guatemala, el Congreso decidió que la mejor forma de apagar el fuego en el tanque es con Q2 mil millones de quetzales, porque quejarse no baja el precio, pero aprobar subsidios en tiempo récord sí. José Carlos Sanabria se convirtió en el flashmob humano de las bancadas, convenciendo a unos y otros para votar rápido y sin pausa, porque gasolina no espera y menos cuando viene con aumento internacional incluído.

Luego de tres semanas de debate digno de una telenovela política —con argumentos más inflamables que el mismo diésel— el Congreso hizo magia y aprobó un subsidio que descuenta Q5 por galón de gasolina súper y regular, y Q8 por galón de diésel, para que al final el bolsillo del chapín no sufra tanto. Claro, mientras el Ministerio de Finanzas se encarga de los ajustes presupuestarios, que incluyen recortes silenciosos a varias carteras que ni los diputados parecieron notar en la sesión maratónica.

El subsidio funcionará por dos meses o hasta que los Q2 mil millones se evaporen más rápido que el combustible en carretera. Mientras tanto, el Ministerio de Energía y Minas y el de Economía harán su partitura fiscal para que el apoyo llegue directo, porque aquí, además de gasolina barata, queremos que el surrealismo político continúe, con diputados haciendo pactos al estilo "cambia un voto y te paso un meme". Todo un show nacional con final abierto y tanque lleno... o casi.

Fuente: Prensa Libre