En un giro inesperado digno de telenovela guatemalteca, el VAR decidió tomarse vacaciones justo cuando el Barcelona necesitaba que revisaran unas manos más claras que el sol de medio día en el Camp Nou. Hansi Flick, el entrenador alemán más frustrado que guatemalteco en lunes sin luz, no pudo creer que ni siquiera un árbitro VAR de su misma nacionalidad hiciera la señal de penalti para salvar el honor culé.
La jugada polémica fue tan visible como el cartel de EEGSA avisando sobre corte de energía, pero para el VAR parecía estar bajo una capa de invisibilidad. Marc Pubill, defensor rojiblanco, paró el balón con la mano tras un saque de Juan Musso y el VAR no soltó ni un pitazo. Flick comentó con resignación que si el VAR estaba "centrado", seguro lo estaba en otra galaxia, porque a esta jugada ni le dieron revisión ni explicación.
Mientras Flick pidió que el VAR proteja a jóvenes como Lamine Yamal y lamentó la dureza arbitral que costó la roja a Cubarsí, los árbitros parecían más interesados en su café que en el partido. A fin de cuentas, el entrenador culé hizo un llamado a la calidad y lucha para la revancha, dejando en claro que lo único que no puede dejar pasar es la incapacidad de un VAR que parece tener lagunas tan grandes como las facturas de energía en Guatemala.
Fuente: Prensa Libre