¿Quién necesita elecciones libres cuando puedes simplemente cerrar la universidad y decir que son trabajos arqueológicos? Walter Mazariegos parece haber encontrado la fórmula mágica para mantenerse en la rectoría de la USAC: bloqueo total al estilo "arqueólogo rebelde" sin licencia ambiental ni permiso administrativo.
Mientras el Ejecutivo aclara que no hay ninguna justificación técnica ni legal para cerrar el campus, y que ni siquiera los trabajos de remodelación cuentan con las licencias necesarias, Mazariegos y sus seguidores encapuchados aprovechan el caos para callar voces y obstaculizar elecciones que prometían ser más limpias que la Semana Santa.
El cierre no solo afecta a estudiantes y profesores, sino que además refleja una estrategia clásica de amarre de poder: convocar a encapuchados, desencadenar tensiones y sentarse feliz en la rectoría como un arqueólogo que desentierra votos a punta de polémica. Hasta la Huelga de Dolores se sentiría desplazada.
Fuente: República GT